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Ingresos vs. gastos

Escrito por Macarena Cansino Revisado por Karina Da Silva, Lic. última actualización: May 02, 2019

Dentro de la contabilidad de una empresa se manejan varios conceptos básicos que definen el funcionamiento financiero de la misma. Dos de estos conceptos son los ingresos y los gastos, que además están relacionados con las definiciones de deuda y riesgo.

Los ingresos y los gastos son los cálculos básicos sobre los que se hacen la mayoría de las decisiones de negocio. En cualquier tipo de negocio, a la hora de tomar decisiones se hacen cálculos básicos en los que se balancean las proyecciones de ingresos contra las proyecciones de gastos.

Esta es una parte tan fundamental del proceso de negocios que a menudo ni siquiera se comenta. Sin embargo, esto no cambia la importancia del cálculo. Entender la relación entre los ingresos y los gastos te ayudará a entender mucho de cómo funcionan los negocios.

¿Qué son los ingresos?

Los ingresos de un negocio pueden definirse como la cantidad de dinero que entra en cualquier momento a través de la venta de los productos o servicios prestados por la empresa. Es decir, que constituyen el incremento de los recursos económicos de la misma y suponen un aumento del patrimonio neto de la empresa.

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Desde el punto de vista contable, un ingreso puede ser un aumento del valor de los activos del negocio como también una reducción de un pasivo.

En la contabilidad, los ingresos se catalogan de manera diferente según su procedencia. Por ejemplo, para decir que hay un ingreso por concepto de venta de bienes o servicios, es indispensable en primer lugar que la propiedad de dicho bien haya cambiado de manos de la empresa al cliente y que esta haya dejado de gestionarlo.

Además el valor del producto o bien debe valorarse de manera clara y cuantificable y el vendedor debe haber recibido un beneficio económico por la venta.

Por su parte, si se trata de ingresos por prestación de servicios el criterio para catalogarlos como tales es que el servicio y nivel de realización del mismo pueda valorarse de manera fiable, que se hayan recibido beneficios de la operación y que se valoren los costes actuales y futuros generados por la prestación del servicio.

Es importante tener en cuenta que solo podemos definir como ingreso lo que entra por ventas o utilidades, pero no el aporte de capital o inversión de socios y propietarios, pues este dinero deberá ser devuelto en algún momento y no se sumará a las ganancias reportadas de la unidad de negocios.

Los ingresos de una compañía fluctuarán mucho a lo largo de cualquier periodo de tiempo dependiendo de la demanda de su producto.

Por esta razón, es sabio seleccionar un incremento específico de tiempo en el cual medir los ingresos. Las compañías a menudo preparan reportes de ingresos anuales que miden sus ingresos totales por año.

¿Qué son los gastos?

Los gastos de una compañía pueden definirse como cualquier costo en el que esta puede incurrir, como infraestructura o nómina, y que implique el desembolso de una cantidad de dinero, ya sea en efectivo o a través de otro medio de pago.

Los gastos varían de manera regular durante un período de tiempo, pues se basan en la contraprestación de algún tipo de servicio que necesita la empresa y que no siempre es fijo. Ejemplo de esto sería el consumo de gas, electricidad, telefonía o acceso a internet.

Por tal razón, se considera que los gastos están bajo un control más directo de la empresa que los ingresos, De hecho, es posible reducir los gastos haciendo recortes en una o más áreas.

La mayoría de los negocios intentan mantener sus gastos dentro de un rango específico, par que no excedan los ingresos, pero es importante entender que gasto y pagos no son lo mismo.

Para aclarar esto, el gasto solo se produce cuando hay una contraprestación que proviene del exterior de la empresa, mientras que el pago de esa contraprestación solo ocurre cuando se debita dinero de las cuentas de la compañía.

En todo caso, no se debe ver el gasto como algo negativo, pues en muchos casos está dirigido a mantener las operaciones de la empresa y garantizar así la producción y las ventas que darán ganancias.

Por ejemplo, el gasto generado con el consumo de materia primera (que hay que reponer cada cierto tiempo) ayudará a elaborar un producto que se venderá y dará ingresos económicos a la empresa, o permitirá seguir prestando un servicio por el cual se recibirá un buen pago de parte de los clientes.

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¿Qué es la deuda?

No es para nada inusual que los gastos de un negocio excedan sus ingresos, lo que las lleva a solicitar dinero prestado o crédito ante agentes externos, que es obligatorio honrar al término de un lapso de tiempo preacordado.

Esto sería entonces una deuda, que definimos como la obligación que contrae quien pide algo de reintegrar lo pedido a quien lo otorga, en base a unas condiciones previamente definidas y aprobadas por ambas partes y en un lapso de tiempo determinado.

La empresa que pide dinero o crédito se convierte en un deudor y el que le ha dado el apoyo financiero sería el acreedor. No solo se puede adeudar dinero, sino también puede referirse a una porción de la producción de la empresa o incluso un bien intangible o un servicio.

La mayoría de los nuevos negocios pasan sus primeros años con deudas, pues les toma tiempo construir los ingresos y hacerlos regulares, mientras que sus gastos son inmediatos y continuos a lo largo de la existencia de la empresa.

Hay muchas maneras en las que un negocio puede enfrentar esta situación. Por ejemplo, es común solicitar préstamos de varios tipos y montos a instituciones financieras, mientras que otros negocios reciben financiamiento de los inversionistas para mantenerse a flote, como capitalistas de riesgo o familiares.

En todo caso, la deuda es útil para mantener o aumentar el ritmo de producción, lo que permitiría en muchos casos seguir operando durante momentos en que el mercado fluctúa a la baja o mientras se reajusta el plan de ventas de un nuevo producto.

Su mayor peligro, sin embargo, es que se haga imposible pagar la deuda en las condiciones acordadas y esto genere acciones legales contra la empresa que pudieran afectar gravemente o incluso detener sus operaciones.

¿Qué es el riesgo?

Cualquier negocio enfrenta una elección de qué tanto riesgo tomar cuando se trata de sus ingresos contra sus gastos. Al gastar más como negocio podrás ganar más ingresos si eres exitoso.

Sin embargo, si no tienes éxito tus gastos potencialmente excederán tus ingresos y te dejarán con deudas. Una regla estándar en los negocios es que mientras más riesgo tomes más puedes esperar ganar.

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En el mundo de las finanzas el concepto de riesgo, en este caso riesgo financiero, se refiere a la posibilidad mayor o menor de que el resultado de una operación resulte diferente a lo previsto.

De hecho, se comparte el criterio de que a mayor riesgo financiero hay mayor posibilidad de que el resultado difiera de lo proyectado.

Un tipo de riesgo que también se aplica al funcionamiento regular de la contabilidad de una empresa es el de riesgo de liquidez, referido a que en algún momento la empresa podría arriesgarse a quedarse sin liquidez (dinero en efectivo) debido a que asume el pago de determinados costos con los que espera cubrir las operaciones y posteriores venta de un producto en específico.

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