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Cómo calcular la propensión marginal a consumir

Escrito por Macarena Cansino Revisado por Karina Da Silva, Lic. última actualización: May 02, 2019

En finanzas personales el dinero que percibes como ingreso tiene en términos generales dos fines: consumo también llamado gasto y ahorro que puede clasificarse en ahorro propiamente o inversión.

Si percibes por ejemplo USD 1,000 al mes es muy probable que consumas o gastes unas dos terceras partes (67 por ciento) en alimentación, servicios, vivienda, vestido, transportación y otros fines; mientras que un tercio (33 por ciento restante) lo coloques en una cuenta con motivo de ahorro previsivo o inversión.

Si esto ocurre podemos decir que tu propensión al consumo es del 67% y por defecto tu propensión al ahorro es del 33%.

Ahora bien, qué pasaría si súbitamente tus ingresos brutos mensuales aumentan al doble. ¿Seguirás manteniendo tu actual propensión al consumo y al ahorro?

En términos económicos hablamos de propensión marginal a consumir (PMC) para referirnos al aumento en el gasto de los consumidores producto de un aumento en sus ingresos.

La propensión marginal al consumo y la propensión marginal al ahorro (PMA) tienen gran importancia y efecto en la economía, ya que lo que para ti es un gasto, para otros representará un ingreso, los fondos se canalizan de nuevo en la economía hacia los distintos eslabones del sistema productivo y la cadena de valor.

Hagamos una breve exposición sobre cómo calcular la propensión marginal al consumo, no sin antes presentar su definición y papel en la economía.

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¿Qué es la propensión marginal a consumir?

La propensión marginal al consumo o PMC (o MPC por sus siglas en inglés). Es un medidor de la proporción o porcentaje que los individuos dispondrán para el gasto ante un aumento en su renta o ingresos disponibles.

En términos económicos la propensión marginal al consumo es una métrica del “consumo inducido”. La proporción del nuevo ingreso que los individuos dispondrán para sus gastos sean o no suntuosos.

Como personas ajustamos buena parte de nuestro comportamiento a la renta que disponemos, si nuestros ingresos son muy bajos ajustaremos el presupuesto familiar para cubrir necesidades prioritarias como alimentación y a lo sumo vestido o educación de los niños, dejando de lado otras como recreación, ocio, gastos suntuosos y ahorro previsivo a un lado.

Cuando por alguna razón nuestra renta o ingresos gravables aumentan es lógico que brindemos prioridad a cubrir aquellas necesidades originalmente imposibilitadas e incluso incluyamos partidas dentro de nuestro presupuesto familiar como el ahorro para planes futuros e incluso la inversión con miras a mejorar nuestra renta.

Podemos suponer que la PMC en un primer momento aumentará, pero toda vez que esas necesidades no cubiertas sean por lo menos parcialmente satisfechas, daremos paso a los conceptos del ahorro y la inversión por lo tanto “a más renta la PMC disminuirá”.

Para Investopedia.com la propensión marginal al consumo (MPC) es el porcentaje del aumento agregado en el salario que un consumidor destinará al gasto en bienes y servicios, en lugar de ahorrarlo.

La propensión marginal al consumo es un componente de la teoría macroeconómica keynesiana ya que en su conjunto, puede describir el efecto del aumento de la inversión o el gasto del gobierno como estímulo económico.

Pese a ello tanto la propensión marginal al consumo como la propensión marginal al ahorro no dejan de ser relaciones matemáticas teóricas.

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Propensión marginal al consumo ejemplo

La propensión marginal al consumo se puede representar por la fórmula ΔC/ΔI, donde ΔC es el cambio en el consumo, y ΔI es el cambio en los ingresos.

Vayamos al ejemplo en que una persona recibe un bono extraordinario de USD 1,000 como incentivo a su productividad adicional a su salario normal. Ahora posee USD 1,000 extras respecto a sus ingresos, aunque posee carácter temporal.

Asumamos que la persona decide gastar USD 750 de esos $ 1,000 en unas pequeñas vacaciones familiares, por tal razón su propensión marginal al consumo será de 750/1,000 = 0.75.

Decidió guardar los otros USD 250 para gastos de los próximos meses por lo que la PMA será 250/1,000 = 0.25 y la suma de la PMC + PMA da exactamente 1.

La persona consulta con su pareja y ambos deciden abrir un fondo para la educación de sus hijos por lo que ahorran la totalidad de los USD 1,000. Entonces su propensión marginal al consumo será 0 y su propensión al ahorro 1.

En su lugar, ambos tomaron la decisión de comprar un nuevo televisor de alta definición gastando los USD 1000 completos, entonces su PMC será 1 y la PMA 0.

También podemos calcular la propensión marginal a consumir a partir de la fórmula antes descrita.

Por ejemplo, si una persona profesional percibe USD 10,000 al mes y obtiene un aumento salarial de USD 1,000, su ingreso total mensual será de USD 11,000.

El cambio en el ingreso (∆I) = Nuevo ingreso - Ingreso anterior = USD 10,000 - USD 11,000 = USD 1,000.

Digamos que la persona tenía por hábito gastar USD 7,500 de sus ingresos en su lista de gastos para el presupuesto familiar y con el aumento, decide gastar otros US$ 500 más. Entonces su cambio en el consumo (∆C) será USD 7,500 – USD 8,000 = USD 500.

Por lo tanto, la propensión marginal al consumo (MPC) = ∆C / ∆I = 500/1,000 = 0.2

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Propensión marginal al consumo versus propensión marginal al ahorro

De acuerdo con Investopedia.com los estadounidenses históricamente han demostrado una mayor propensión a consumir que una propensión a invertir o ahorrar.

Una de las consecuencias de este comportamiento económico es que la demanda y el consumo impulsan la mayor parte de la economía de los Estados Unidos.

Hablamos entonces de una economía consumista. Cuando los residentes de los Estados Unidos poseen una mayor disponibilidad de ingresos, el comportamiento común más probable es que se dispongan a gastar la mayor parte de ellos. No todo es malo, gasto para unos será renta para otros; dinero que cambia de manos estimulando la economía, pagando impuestos y creando valor.

No todo el dinero percibido se dispone al gasto, es común que entre el presupuesto familiar mensual se destinen fondos con fines previsivos o para contingencias, para planes futuros como educación o retiros y con fines de inversión como el mercado de valores, la compra de bonos y otros activos especulativos.

Estas tendencias no son solo observaciones: se pueden medir por la propensión marginal al ahorro (PMA o MPS en inglés) y la propensión marginal al consumo.

La propensión marginal a ahorrar será aquella porción de los ingresos adicionales que no se destina al gasto inmediato y que representa un estímulo directo tanto al ahorro como a la inversión.

La PMA captura el “ahorro inducido”, que es un aspecto de la ley psicológica fundamental de Keynes, según la cual, variaciones positivas o incrementos en los ingresos se corresponden o correlacionan positivamente con variaciones “proporcionalmente menores” del consumo.

A mediano plazo mientras más ingresos sólo una proporción decreciente de los mismos se destina al gasto, mientras que el resto se ahorra. Así concluimos que a mayor ingreso la PMC decrece cediendo terreno a la PMA.

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¿Cómo se calcula la propensión marginal a consumir?

Intelligenteconomist.com nos trae varios ejemplos de cómo calcular la propensión marginal a consumir.

Recordemos que la propensión marginal a consumir (PMC) es un cálculo utilizado por los economistas para expresar la cantidad de ingresos adicionales que los consumidores están gastando actualmente y canalizan de nuevo en la economía en general en el contexto macroeconómico.

La PMC es el complemento de la propensión marginal al ahorro y la inversión. Partiendo de los datos emitidos por entidades oficiales resulta sencillo calcular la propensión marginal a consumir en términos macroeconómicos.

En primer lugar debemos determinar el cambio o incremento en el ingreso o renta disponible de un año al otro.

Por ejemplo, si el ingreso disponible entre los consumidores para el año anterior fue de USD 2.3 billones, y en el año en curso es de USD 2.7 billones, entonces el cambio en el ingreso disponible es de USD 0.4 billón de dólares o USD 400 mil millones.

Debemos ahora investigar el cambio o variación en el consumo de un año a otro. Por ejemplo, si el consumo, en el sector doméstico aumentó de USD 1.8 billones a USD 2.1 billones, entonces el cambio para el año sería de USD 0.3 billones o USD 300 mil millones.

Finalmente dividiremos el cambio en el consumo entre el cambio en el ingreso disponible.

En el caso de las cifras mencionadas anteriormente, se tendríamos que dividir US$ 300 mil millones en US$ 400 mil millones, para obtener una PMC de 0,75.

Es posible comprobar tal cifra a partir del cálculo de la propensión marginal a ahorrar, si está disponible. Recordemos que la suma de la PMC y PMA siempre debería ser igual a 1.

Entonces si la PMC es 0,75 entonces la PMA debe ser 0,25.

Los economistas buscarán diferenciar si la PMC es inducida por un ingreso temporal y o uno permanente.

Si un aumento en los ingresos es de carácter permanente, a largo plazo los consumidores estarán más influenciados a gastar. Es decir, si los individuos perciben que un cambio en sus ingresos sea permanente, entonces tendrán un mayor incentivo para aumentar su consumo.

Los incrementos en el ingreso temporal, por lo general, influyen más en el ahorro ante un ambiente de incertidumbre en el corto plazo.

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Propensión marginal a consumir y la economía

La PMC es mayor en economías de bajo poder adquisitivo y en estratos sociales bajos. Cuando hay privación de necesidades y se concibe un aumento en los ingresos los individuos tenderán a satisfacer esas necesidades no cubiertas.

Si una persona está habituada a obtener buenos ingresos y logra una mayor renta, sus necesidades básicas humanas están cubiertas, buscará por ende ahorrar e invertir en aras de planes y proyectos de mediano o largo plazo.

Por tal motivo la propensión marginal al consumo es menor en estratos sociales altos y la propensión al ahorro es mayor que la de una persona con un ingreso más bajo.

Esta simple lógica puede explicar por qué la PMC es mayor en los países subdesarrollados de Asia y África y comparativamente más baja en países desarrollados como los Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y Singapur.

La mayoría de los economistas y otros expertos decantan por la idea de que la PMC no es homogénea en la sociedad.

Incluso si lo fuera, la naturaleza del consumo no es homogénea. Ciertos rubros de consumo pueden ser más beneficiosos para la economía que otros, lo cual, estriba básicamente en la capacidad de agregar valor y generar empleos directos e indirectos de un sector u otro.

Una política de Estado puede orientarse por lo tanto, a fomentar el gasto donde beneficie más, en consecuencia se genera una PMC más alta.

Tradicionalmente, tales tácticas se han orientado al sector automotriz, sector construcción u otros proyectos importantes que traen tanto un beneficio directo en la forma del producto terminado como empleos y rentas indirectas para varios sectores conexos.

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