La relación entre tasa de interés e inflación

Escrito por Macarena Fernandes Diaz última actualización: June 27, 2018

Definición de tasa de interés

En términos simples, la tasa de interés es el costo del dinero. En términos financieros, será la cantidad monetaria que se abona de forma adicional por cada cien unidades monetarias invertidas en determinado intervalo de tiempo.

La tasa de interés puede ser activa, cuando es cobrada por una Entidad financiera acreedora de alguna obligación, por ejemplo, la tasa de interés que pagamos por los saldos usados de nuestra tarjeta de crédito.

Tendremos como tasas de interés pasivas, la que las instituciones financieras nos pagan por nuestros ahorros o inversiones.

La tasa de interés base de referencia en los Estados Unidos, es la tasa del sistema de la Reserva Federal (FED) o Banco Central. La cual, al cierre del 2017 se situó en 1,25% anualizada.

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El concepto de inflación

La inflación por su parte, es el aumento general de los precios de los bienes y servicios ofrecidos en la economía de un país. Cuando la inflación en una economía alcanza los dos dígitos en un año podemos hablar de alta inflación e incluso, se puede manejar el término de hiperinflación.

La función económica básica de todo Estado, es proteger el poder adquisitivo de sus habitantes de los efectos de la inflación. Todos los países de la América excepto Venezuela y Haití, mantienen controlados sus niveles de inflación.

La inflación en los Estados Unidos promedio anual alcanzó el 2,13% en 2017 según el portal económico es.inflation.eu

Excesos de liquidez y escasa producción, son los detonantes perfectos de la inflación, pues tendremos demasiado dinero persiguiendo muy pocos bienes.

La mayoría de las veces, cuando la inflación varía, también lo hacen las tasas de interés. Hay varias razones para esto.

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Relación entre tasa de interés e inflación

En general, las tasas de interés y la inflación están fuertemente correlacionadas, esto es, cuando una de ellas varía la otra también lo hará.

Dado que el interés es el precio del dinero, a medida que el dinero cueste menos, la propensión al gasto aumentará, debido a que el costo de los productos se vuelve relativamente más barato.

Por ejemplo, si quieres comprar una casa por medio de un préstamo hipotecario a 20 años de plazo por USD 100,000 al 5% de interés anual, tu pago mensual sería de USD 659.96. Pero si el tipo de interés fuese del 10% en el mismo hogar, tu pago mensual sería de USD 965.02.

El aumento de la tasa de interés hace un freno en nuestro presupuesto, por lo que tendremos menos dinero para otros gastos, es decir tendremos menos liquidez.

La relación

El ejemplo de la casa es bueno, muestra que a menor tasa de interés, más poder adquisitivo está en manos de los consumidores.

Ese es un ejemplo micro. En un nivel macroeconómico, cuando los consumidores en toda la economía gastan más dinero, hay liquidez, la economía crece y la inflación se produce.

Volviendo al ejemplo de la casa. Si muchas personas pueden comprar la misma vivienda, el precio del inmueble es probable que aumente, pues hay varios posibles compradores. En otras palabras, el costo más barato del dinero eleva (infla) el precio de la casa.

Históricamente, se puede trazar la correlación entre las tasas de interés y la inflación y ver que hay una fuerte correlación positiva entre las dos.

La espada de doble filo

A veces ¡tener demasiado no es algo bueno! imagínate que los salarios suben aceleradamente, la demanda de los bienes subirá ante la mejora en el poder adquisitivo en grandes masas y la gente gastará más y más. Se producirá un exceso de liquidez.

Si por diversas razones, el aparato productivo no puede absorber ese exceso de liquidez por la vía de la producción, tendremos lo que se conoce como hiperinflación.

Ambientes de elevada inflación no son nada buenos, hace que el costo del dinero se devalúe a prácticamente nada y el costo de los bienes crece, haciendo una espiral ascendente, con el consecuente impacto en el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Poner el freno

La Reserva Federal establece lo que se denomina la tasa objetivo de fondos federales, que esencialmente, es la base referente de las tasas de interés que los bancos fijan a sus clientes.

La tasa de interés fijada por la Reserva Federal en lo que va del 2018, ha tenido dos ajustes para ubicarla en la banda de 1,50 a 1,75%, tras una política expansionista ante las bajas a nivel de desempleo, crecimiento del PIB y el logro de una meta de inflación anualizada cercana al 2%

La tasa de interés preferencial está determinada por una encuesta de lo que los 300 principales bancos cobran a sus prestamistas preferidos.

Si la Reserva Federal determina que su tasa objetivo es baja, es probable que eleve la tasa a la apuesta en que la inversión disminuya la oferta monetaria.

Por otro lado, si decide que la economía se está quedando, es más probable que baje la tasa objetivo para estimular el crecimiento económico mediante el aumento de la oferta monetaria.

Si la economía está creciendo y la inflación está bajo control relativo, la tasa objetivo por lo general se mantiene sin cambios.

Como usuarios finales, los consumidores pagan mucho más que el tipo oficial para diversos productos bancarios y de crédito, pero esto comienza con los movimientos en la tasa de interés preferencial.

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