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¿Cuáles son los principales efectos de la inflación impulsada por el costo?

Escrito por Macarena Cansino Revisado por Karina Da Silva, Lic. última actualización: May 05, 2019

Nada afecta más el poder adquisitivo de la moneda que la inflación.

La inflación es conocida como el alza general de los precios de los bienes y servicios en la economía de un país y se mide en el porcentaje de variación promedio interanual o mensual de los mismos.

Cuando no se controla la inflación hace estragos en el poder adquisitivo de los ciudadanos, pues cuando el costo de los productos encarece cada vez más comprarás menos de lo acostumbrado. El presupuesto familiar se hará cada vez más pequeño y las necesidades no cubiertas aumentarán.

El fenómeno de la inflación es uno de los más estudiados en economía, cuando escapa de control sume a los países en verdaderas crisis o períodos de inestabilidad.

Son numerosos los casos de políticos que han ganado elecciones presidenciales con la promesa de controlarla, solo para perder popularidad al no lograrlo.

Cuanto más se eleva la inflación, menos bienes se pueden comprar con el dólar. Los economistas no han aprobado por unanimidad las causas de la inflación. Sin embargo, existen dos teorías generalmente aceptadas: inflación impulsada por costos e inflación impulsada por la demanda.

Evaluemos en ésta oportunidad algunos efectos de la inflación impulsada por el costo y algunos conceptos claves para entenderlos.

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¿Qué es la inflación?

La inflación es la tasa promedio sostenida en la que los precios de bienes y servicios aumentan. Su tasa anual se mide como un porcentaje de aumento o variación de precios.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) nos presenta a la inflación como la tasa de incremento en los precios durante un período de tiempo concreto.

En términos simples el FMI nos presenta a la inflación como una variable que mide “cuanto más caro se ha vuelto un conjunto de bienes y servicios durante un tiempo específico, generalmente un año”.

La medida de la inflación se puede “agregar o desagregar”. En términos macro permite conocer y medir fenómenos tan amplios como el aumento en el costo de la vida en un país o región, a través de la variación del índice general de precios.

El FMI nos explica que el costo de una “canasta básica” de productos en un año en particular expresado en relación con un “año base” es lo que se conoce en economía como el índice de precios al consumidor (IPC).

Ahora bien, el cambio porcentual en el IPC durante un período determinado es la inflación de precios al consumidor y corresponde a la medida de inflación más utilizada a nivel macro.

Sin embargo, el índice de inflación se puede emplear de una forma más específica para conocer el encarecimiento en ciertos sectores específicos de la economía o industrias en particular como el combustible, algún alimento, la electricidad, o la matrícula escolar.

El común denominador independientemente del alcance, es que la inflación mide el cambio de precios de los bienes o servicios para un período de tiempo, en general de un año.

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¿Qué es la inflación impulsada por el costo?

La inflación impulsada por el costo significa que los precios han sido empujados hacia arriba a causa de los altos costos de producción.

Factores como un incremento abrupto en los salarios, encarecimiento del sector energético y de los combustibles, pueden desencadenar una inflación impulsada por costos.

Finales del 2018 y comienzos del 2019 marcaron una importante tendencia a la alza en los precios de la gasolina, algunas regiones occidentales de los Estados Unidos reportaron un aumento excepcional de casi un 5% semanal o un 18% en un mes, según reportaje de la cadena CNN.

Los desencadenantes o causas de ésta situación, son tan simples como el incremento en el precio del crudo, la baja capacidad instalada de los estados occidentales de la unión y paradas no programadas en los principales centros de refinería de la zona.

El sector energético, especialmente del combustible, es uno de los más proclives a desencadenar la inflación impulsada por costos.

Recordemos que casi todo se mueve sobre ruedas, la transportación forma parte de toda estructura de costos y es un eslabón clave de la cadena de suministro comercial de los bienes de una economía.

Los típicos detonantes de una inflación impulsada por costos son:

  • Aumento general de los salarios sin planes integrales para ampararlos
  • Aumento de las tarifas de electricidad y otros servicios
  • Incremento abrupto de los impuestos
  • Cambio en la política arancelaria o un costo creciente de las importaciones
  • Aumento en el costo de las materias primas y los combustibles
  • Incremento desmesurado de los commodities como el petróleo y los minerales.

Cuando el costo de hacer negocios aumenta, la variación del mismo a menudo se transmite al consumidor, el resultado es un aumento de los precios de los productos terminados y los servicios, lo que provoca este tipo de inflación.

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Inflación impulsada por la demanda

La inflación impulsada por demanda, por su parte ocurre cuando hay un aumento en la demanda de bienes sin la debida oferta o capacidad que la compense.

La inflación impulsada por demanda se explica en términos de economía keynesiana, tan simple como que al tener mayor demanda agregada que oferta, los precios suben.

Es lo que los economistas llaman “mucho dinero persiguiendo pocos productos”.

Cuando los hogares, las empresas e instituciones del gobierno compiten para comprar más bienes y servicios de los que la economía puede producir en el corto plazo, los precios suben.

Así, mientras la inflación impulsada por los costos es causada por altos costos en la cadena de suministros, la inflación por demanda se deriva de demasiado dinero o liquidez exacerbada versus muy pocos bienes y servicios.

El Fondo Monetario Internacional nos explica la inflación impulsada por demanda a partir de los choques o variaciones abruptas.

Los “choques de oferta” representan interrupciones en la producción, como los desastres naturales o daños mayores a instalaciones productivas e impactan los costos de producción.

Los “choques de demanda”, por su parte, como una disminución en los tipos de interés de manos del banco central o cuando el gobierno exacerba el gasto, impulsa temporalmente la demanda global, sin embargo, si no se cuenta con la oferta agregada para compensar los excesos, tendremos mucha liquidez.

La presión resultante sobre los recursos crea la inflación de “demanda a demanda” o inflación impulsada por demanda.

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Efectos de la inflación impulsada por el costo

Los efectos directos de la inflación impulsada por el costo son básicamente dos: precios elevados y afectación de la oferta agregada. Otra consecuencia si no se corrigen los tipos de interés y los salarios son la pérdida del poder adquisitivo.

Efectos directos de la inflación por costos

Altos costos por simple ley de la oferta y la demanda, representan un menor consumo.

Si muchos oferentes no alcanzan un punto de equilibrio se presenta el desabastecimiento, indirectamente tendremos una disminución en el suministro de bienes u oferta agregada a causa de los altos costos de hacer negocios.

En síntesis, tal como nos explica Investopedia.com la inflación impulsada por los costos tiene dos grandes efectos, el primero y más evidente su reflejo en el aumento general de precios y el segundo la disminución de la oferta agregada.

La oferta agregada es reflejo de capacidad productiva, la cantidad de la producción total en la economía. Dado que se producen menos bienes, la oferta se debilita y la demanda de estos bienes sigue siendo constante, el resultado, los precios de los productos terminados aumentan, eh allí el doble efecto.

Otros efectos de la inflación

Entre otras consecuencias, el aumento desequilibrado de precios reduce tanto el valor adquisitivo de la moneda como el poder de compra de los consumidores si no se ajusta o compensa con incrementos sistemáticos de ingresos.

La inflación también puede distorsionar el sistema financiero, en específico los deudores y acreedores, si las tasas de interés no se ajustan respecto a los cambios del nivel de precios.

Si vives de un salario que se ajusta un 3 por ciento anual y la inflación termina el año en 5 por ciento, habrás perdido poder adquisitivo.

Un prestatario que paga una hipoteca de tasa fija del 4 por ciento se beneficiaría de una inflación del 5 por ciento, porque la tasa de interés real o tasa nominal menos la tasa de inflación sería negativa.

Un servicio de esta deuda sería aún más fácil de cubrir si la inflación fuera mayor, siempre que los ingresos del prestatario se mantengan al día con la inflación por la vía del ajuste sistemático.

Los bancos como prestamistas, por supuesto, verán afectados sus resultados financieros en la medida en que la inflación no se refleje en las tasas de interés nominales.

¿Por qué son importantes las metas de inflación?

Una inflación baja, estable y lo más importante “predecible” es la meta de todo banco central, en el caso de los Estados Unidos de la Reserva Federal.

Si la inflación es baja y predecible, será mucho más fácil capturar sus efectos en los contratos de ajuste de precios y las tasas de interés, reduciendo su impacto distorsionador en la economía y el poder adquisitivo.

Cualquier gestión gubernamental en materia económica se fundamenta en objetivos como tasas de interés moderadas a largo plazo, la estabilidad de precios y fomento del empleo.

Políticas fiscales y monetarias acertadas de una gestión económica controlan el volumen y el crecimiento o disminución de la oferta monetaria y con ello el nivel general de precios, aunque algunos detonantes pueden escapar de sus manos.

En el caso de EEUU, la Reserva Federal periódicamente comunica los objetivos de inflación, con el fin de mantener una tasa de inflación constante a largo plazo, que a su vez, redunda en la estabilidad de precios.

En materia de microeconomía una estabilidad de precios permite a las empresas un mejor control del presupuesto y proyectar más eficientemente sus programas de producción, pues saben que esperar en el mediano plazo.

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¿La falta de inflación o deflación es buena?

Si una inflación descontrolada es nociva para la economía, la ausencia de inflación o la deflación es igualmente dañina para el aparato productivo.

Una reducción general de precios o deflación prolongada tampoco es un escenario deseable.

Si hay certeza de que los precios caerán, los consumidores diferirán buena parte de sus compras esperando o anticipando precios más bajos. Una tendencia masiva de este tipo traerá consigo una desaceleración económica.

Japón y la Unión Europea se han visto impactados por períodos prolongados de deflación. El Banco Central Europeo debió llevar las tasas de interés activas prácticamente a cero para estimular los créditos y la liquidez.

En fin, la inflación ya sea impulsada por los costos o por la demanda es un “mal necesario”, controladamente creará en los consumidores la necesidad de impulsar sus compras y estimular así al aparato productivo.

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