Las desventajas del impuesto al valor agregado

Escrito por Macarena Cansino Revisado por Karina Da Silva, Lic. última actualización: April 29, 2019

Si resides en cualquier país de Latinoamérica o Europa sabes muy bien de lo que se trata el impuesto al valor agregado o impuesto al valor añadido (IVA) en inglés conocido con VAT como siglas para “Value Added Tax”.

Solo unos pocos países en el mundo no cobran impuesto al valor añadido entre ellos Cuba, Estados Unidos, Qatar, Siria, Omán y Tanzania. Aunque es posible que tengan otras figuras análogas como el impuesto a las ventas o las compras suntuarias.

En los países donde aplica el VAT pocos son los artículos exentos del IVA, de hecho, es considerado un impuesto “general, indirecto no regresivo o real”.

Se dice que el IVA es un impuesto indirecto puesto que los distintos eslabones de la cadena productiva y comercial como productores, industriales, mayoristas y minoristas pueden trasladar por la vía de la deducción el costo del impuesto al consumidor o usuario final.

Es el consumidor final quien soporta y sufraga la alícuota completa del IVA sobre sus compras.

Hablamos de impuesto no regresivo o real porque la alícuota o tasa es pagada por el consumidor de cualquier estrato social por igual, sin tomar en cuenta su nivel de renta o ingresos gravables.

Con toda esta introducción ya habrás notado que el impuesto al valor añadido es un tributo un tanto injusto.

Veamos algunas otras desventajas de la aplicación del impuesto al valor agregado.

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¿Qué es el impuesto al valor añadido?

El impuesto al valor agregado (IVA) o “value added tax” (VAT) es un impuesto o tributo de tipo general, real, indirecto e instantáneo que se aplica al uso y consumo de artículos y servicios bajo ciertas exenciones como medicamentos y alimentos de primera necesidad.

El diccionario básico tributario contable del Servicio de Impuestos Internos de Chile, ofrece la siguiente definición del IVA:

El impuesto al valor añadido o IVA es un tributo consistente en una alícuota bajo determinado porcentaje aplicado al precio final emitido por un vendedor de bienes o servicios.

Un tributo que actúa en cadena y se traslada de vendedor a comprador, donde el primero descuenta el impuesto pagado en su facturación de compra o “Crédito Fiscal” sobre el impuesto recolectado por sus ventas o “Débito Fiscal”.

El usuario o comprador final de los bienes o servicios es quién financia y soporta por último el IVA que se ha trasladado a lo largo de la cadena comercial.

El sitio Stelorder.com nos explica que el IVA (VAT) es “tributo general, real, indirecto e instantáneo” por lo siguiente:

  • General: salvo ciertas exenciones o productos exentos, el IVA aplica a todos los giros o sectores económicos.
  • Real: Se aplica sobre la venta o transferencia del consumo o servicio y no toma en cuenta los ingresos de las personas; desde los más adinerados hasta los más humildes pagan la misma tasa.
  • Es indirecto, puesto que lo declaran los comerciantes o empresarios, no obstante, lo únicos que no tienen derecho a crédito fiscal son los consumidores finales quienes lo sufragan.  
  • El IVA es instantáneo y cumple el principio del devengo pues el comprador lo paga apenas se perfecciona la compra-venta, aunque se declara en un momento posterior.   

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¿Cómo y quién paga el impuesto al valor agregado?

Dijimos en nuestra introducción que el IVA tiene la característica de ser un impuesto indirecto, pues lo sufraga el consumidor final y lo recauda el vendedor o empresario, llamado en el lenguaje técnico el “sujeto pasivo”.

Debemos aclarar que todos los eslabones de la cadena productiva, desde el productor hasta el minorista, (excepto el consumidor o público en general) tienen el derecho y la obligación de compensar el IVA que deben pagar a sus proveedores contra el IVA que cobran a sus clientes.

El diccionario básico tributario contable del Servicio de Impuesto Internos (SII) de Chile define el Débito fiscal como el impuesto al valor agregado que el “sujeto pasivo” o empresario carga o cobra en su facturación contra sus clientes.

En otras palabras, el impuesto emitido o cobrado, en algunos países se le conoce como “IVA repercutido”

El mismo SII de Chile define al Crédito fiscal como el importe total de impuesto que el empresario ha pagado a sus proveedores por concepto de aplicación del IVA. Es decir, el impuesto soportado o pagado por el empresario. Es llamado también “IVA soportado”.

Los créditos fiscales son sujeto de deducción contra los débitos fiscales. Los empresarios deberán declarar y depositar a las cuentas del servicio de rentas la diferencia entre los débitos fiscales menos los créditos fiscales.

Bajo la siguiente forma:

Débitos fiscales – Créditos Fiscales = (+) IVA a pagar.

En el caso en que el crédito fiscal supere al débito fiscal se produce un “saldo o crédito a favor” del empresario que podrá ser cargado contra los débitos fiscales de la siguiente declaración del impuesto al valor añadido.

La declaración y pago del impuesto por parte del sujeto pasivo puede ser mensual, bimensual o trimestral.

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¿Cuáles son las desventajas del IVA?

El impuesto al valor agregado (VAT, por sus siglas en inglés), es un tipo de impuesto que grava el consumo pues se carga sobre bienes y servicios adquiridos. Algunos detractores opinan que el IVA estimula la inflación.

Quienes están a favor consideran que imponer el VAT es una forma en que los países ganan ingresos adicionales para robustecer los beneficios sociales.

Los Estados Unidos no aplica el IVA, pero muchos estados de la unión cobran un impuesto a las ventas, que funciona de un modo un tanto similar. Los impuestos a las ventas varían dependiendo del estado, así como la tasa del VAT varía dependiendo del país.

Bizfluent.com nos comparte una pequeña historia sobre el debate de la aplicación del IVA en EEUU.

En la década de los 70 Washington consideró aplicar el VAT, lo que creó un tenso debate.

Sus defensores lo consideraron como la fórmula para una atención médica universal en EEUU; sus detractores expusieron que complicaría administrativamente a las empresas y propiciaría un gasto excesivo e inflación.

Ahondemos sobre las desventajas de la aplicación del impuesto al valor añadido.

No toma en cuenta los ingresos de las personas

Una desventaja del VAT es que “en teoría” no es regresivo. Recuerda que por ejemplo el impuesto sobre la renta grava en la medida de tus ingresos, si ganas menos, pagas menos e incluso no pagas.

Por su parte el IVA es pagado por igual entre ricos y pobres. Como consecuencia en términos relativos el miembro más pobre de la sociedad puede terminar gastando más de sus ingresos por el VAT que las personas ricas.

Analizando un poco podemos conjeturar que la gente de escasos ingresos tiene menos para gastar en general, de modo que necesitan disponer de una proporción mayor de sus ingresos totales para su presupuesto familiar básico, a diferencia de la gente rica, cuya propensión al ahorro y la inversión es muy superior.

Es una desventaja funcional, que en muchos países se solventa no cobrando el IVA para artículos de primera necesidad como abarrotes, ropa, educación y facturas de electricidad.

Impacta a los pequeños negocios

El VAT afecta a los negocios pequeños orientados a la utilidad en mayor medida que a los negocios con capitales intensivos y orientación a altos volúmenes de ventas.

Esto se debe a que los negocios pequeños, como los servicios especializados, profesionales varios, tienen un mayor ratio de valor añadido al precio de venta que los negocios de capitales intensivos, los cuales, son mucho más grandes.

Es una coyuntura que se nivela permitiéndoles a algunos negocios pequeños y con importante carga laboral cobrar una menor tasa de VAT.

Por ejemplo, la Comisión Europea permite que los países europeos apliquen tasas más bajas de IVA a los negocios como reparaciones de bicicletas, reparaciones domésticas y peluquerías.

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El IVA complica la recaudación

El impuesto al valor agregado hace que el sistema fiscal sea más complicado, ya que los negocios necesitan llevar un control exacto de cuál resulta ser el precio de compra y venta de los productos al agregarles al VAT y se complica da vez más, pues distintos productos tienen distintas alícuotas.

Espacialmente para los negocios pequeños, esta necesidad de registros extensos puede ser costosa. Es una desventaja que se puede compensar permitiéndoles a los negocios pequeños calcular el IVA a una tasa plana.

Por ejemplo en el Reino Unido, los negocios con un volumen anual de ventas equivalente a USD 245.000 o menos califican para el esquema de la tasa plana. En vez de llevar un seguimiento del VAT de todas las compras y cada uno de los artículos, estos negocios pagan al gobierno una tasa plana de 5% o del 14,5% en todo el volumen de ventas gravable.

El IVA estimula a la inflación

Las tasas más altas del impuesto al valor añadido pueden llevar a un descontrol de la inflación, ya que los costos de los bienes y servicios se incrementan.

Los comerciantes también pueden aprovechar la introducción o el alza de los niveles del VAT para incrementar los precios. Por ejemplo, si el IVA aumenta en 1%, un negocio podría añadirle 3% al costo de los bienes, asumiendo que las personas le atribuirán el alza del precio al incremento del impuesto.

La práctica trae consigo incrementos en el costo de vida. Para contrarrestar su efecto, los gobiernos necesitan programar las alzas del IVA con meticulosidad y considerar incentivos o compensaciones para los aumentos del impuesto al valor añadido con reducciones en el impuesto a la renta.

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Poco estímulo a la competencia global

En la Unión Europea puedes obtener reembolsos del IVA pagado por las compras durante tus viajes.

En el Reino Unido la tasa estándar de IVA según Avalara.com es del 20%. Si visitas Londres y gastas unos mil euros en compras variadas, puedes pedir un reintegro de € 166.67 (se calcula así: 1000/1.2 = 833.33; 1000 – 833.33 = € 166.67)

Puedes completar un formulario, presentar tus facturas y reclamar el reembolso del IVA correspondiente en el aeropuerto.

Por supuesto, algunos consumidores no quieren molestarse en completar el papeleo, pero como existe la opción, una buena parte de los grandes compradores definitivamente lo hacen, y ese es justamente un dinero que el gobierno deja de percibir.

Bizfluent.com nos aclara que en el sistema impositivo actual de los Estados Unidos, el impuesto a las ventas no se puede reembolsar a los consumidores extranjeros, lo que da a los estados un incentivo para promover el turismo y las exportaciones de sus productos.

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