¿Cuál es la diferencia entre año fiscal y año de calendario para una empresa?

Escrito por Ana P. Ferrari ; última actualización: September 28, 2018

En muchos trámites oficiales mercantiles y contables se habla de año fiscal y de año calendario ¿a qué se refieren? ¿Por qué está distinción? ¿Es que acaso existen dos tipos de año?

Ciertamente existen dos tipos de año, al menos en su forma nominal, especialmente en cuanto a lo que toca al servicio de impuestos, quien establece para la declaración de los contribuyentes estos dos conceptos. Esto obedece principalmente al hecho de que algunas empresas se rigen por el año gregoriano para su declaración, mientras que otras atienden a lo dispuesto en el año que designan las autoridades tributarias.

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¿Cuál es la diferencia entre año fiscal y año calendario?

Específicamente, este tipo de año más común es el que normalmente llamamos calendario gregoriano, tal como fue instaurado en tiempo del papa Gregorio XIII y que arranca desde el primero de enero y culmina el 31 de diciembre.

Para efectos de tributación el concepto de este año calendario hace referencia a la unidad de tiempo asignado a un ciclo o curso temporal dado. En otras palabras, es la división del tiempo en semanas y meses como normalmente se hace.

Tanto para la declaración de impuestos como para otras actividades, hay que tomar en cuenta que el año gregoriano tiene la particularidad que en lugar de un año que comprende 365 días cada 4 años hay un año que se prolonga un día más, es decir, llega a tener 29 días. Es lo que se llama comúnmente como año bisiesto.

Esta imprecisión obedece a la corrección de la diferencia en el tiempo que demora la tierra en orbitar totalmente el sol. Pero esto en nada afecta la actividad de declaración porque se ajusta precisamente a esta particularidad.

Por otro lado, en todas partes del mundo el año calendario no es igual pues el calendario gregoriano rige para los países occidentales mientras que en algunos países orientales el calendario utilizado es lunisolar

Por ejemplo, China es famosa por emplear un calendario lunisolar. La particularidad del año chino es que está regido por el movimiento lunar. De allí que los días comienzan y culminan a la medianoche. Cada mes se inicia el día de luna nueva y comprende 29 días y medio, mientras que 24 períodos correspondientes a temporadas solares dividen cada año para un total de 354 días.

En cuanto a la corrección de la diferencia por el tiempo de orbita de la tierra alrededor del sol igualmente se hace, solo que en lugar de ser cada 4 años como en el lado occidental esta se realiza cada 3 años. En otras palabras, el calendario chino tiene un mes bisiesto una vez que transcurre un trío de años.

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¿A qué año se hace referencia cuando se trata del ejercicio tributario?

El año para efectos del servicio de impuestos no necesariamente comienza el 1 de enero pero si comprende 12 meses consecutivos. Se inicia desde cualquiera de los 12 meses y culmina el 30 o 31 del mes anterior, aunque podría ser el 28 o 29 de febrero si empezó en marzo.

Sin embargo, tampoco tiene porque terminar necesariamente en el último día de mes. En todo caso, este término hace referencia al período utilizado para la declaración y pago del impuesto sobre la renta.

El año en particular puede comprender entre 52 y 53 semanas para el caso de algunas empresas, alternándose esta cifra entre años.

Este período de 12 meses que comprende el año para efectos de declaración es utilizado en la realización de cálculos relacionados con los informes contables que cada año deben preparar las sociedades mercantiles y donde se muestran los presupuestos de ingresos y egresos.

Esta delimitación temporal a fines de declaración hace más fácil a los organismos tributarios la regulación de la administración fiscal.

Para algunas empresas esto también puede representar comodidad en la declaración de impuestos porque si elige entre año calendario o año fiscal. Esto brinda la posibilidad a la empresa de ajustar sus lapsos de declaración con el mes fiscal donde se encuentran con mayor disponibilidad de tiempo y recursos económicos.

Por ejemplo, supongamos que se trata de un hotel y su temporada alta comienza en agosto sería algo incómodo que la declaración coincida con esta fecha donde se encuentran más ocupados en captar la atención de los temporadistas y vienen de una temporada en la que los recursos no fueron precisamente holgados.

Dicho de otro modo, la idea es coincidir el cierre de ejercicio con la culminación de la temporada alta porque además de permitirle la preparación del pago de impuestos en el análisis financiero que realicen incluirán la influencia de los impuestos.

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