La importancia de los valores negociables en dirección financiera

Escrito por Nelly Acosta última actualización: December 26, 2018

Una de las principales funciones de tesorería, finanzas o de la administración financiera de una empresa es la gestión del efectivo; esto es, administrar los déficit de dinero al menor costo y obtener el mejor provecho o rendimiento de los excedentes.

Una dirección financiera que actúe bajo criterios de racionalidad invierte en valores negociables, buscando aprovechar las oportunidades en los mercados financieros para obtener un rendimiento de su dinero extra.

Para ello, la empresa debe saber cómo y cuándo invertir en valores e instrumentos negociables.

Un valor negociable es un activo o instrumento cuya propiedad es transferible y cuyo precio no está fijamente definido; los ejemplos más típicos son los instrumentos de renta fija o bonos y los de renta variable o acciones.

La inversión en acciones y bonos es parte integral de la estrategia de gestión financiera de la empresa; otros movimientos estratégicos incluyen el control de gastos y la gestión del riesgo financiero.

Te explicamos la importancia para la dirección financiera de la empresa de invertir en valores negociables.

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¿Qué son valores negociables?

Un valor negociable es un activo o instrumento de inversión cuyo valor fluctúa en un mercado abierto, y es fácilmente transferible y convertible, es decir, es objeto de compra-venta y se puede transformar rápidamente en efectivo.

Para el portal mexicano de inversión rankia.com, los valores negociables son parte del día a día de las grandes empresas, al punto que forman parte de sus activos corrientes o circulantes.

De acuerdo con Talkingofmoney.com, un valor negociable es una inversión que fácilmente puede comprarse o venderse en un mercado abierto y cuyo valor puede fluctuar dependiendo de las fuerzas de la oferta y la demanda. Su atributo de alta liquidez lo hace una opción popular para inversionistas individuales o empresariales.

Los valores negociables a largo plazo se refieren a dos conceptos.

  1. Se refieren a los instrumentos financieros que habitualmente se cotizan en mercados de valores  para que los inversionistas compren, posean y vendan
  2. Los valores negociables también incluyen los activos de inversión que una empresa compra con afán de lucro o especulación  

Para la dirección financiera de una empresa, lo ideal es lograr los mejores beneficios, por lo que los instrumentos y valores negociables representan la oportunidad de un movimiento estratégicamente positivo para contrarrestar los periodos del pobre rendimiento.

Los valores negociables incluyen acciones, bonos y otros productos que los inversionistas pueden intercambiar en los mercados financieros (también conocidos como bolsas de valores); incluyen la Bolsa de Londres, de Nueva York, la AMEX y el NASDAQ.

Gestión financiera y valores negociables

La gestión financiera es un término inexacto que se refiere a las diversas herramientas, enfoques y políticas que la empresa pone en marcha para hacer dinero, hacer crecer su base de clientes, pagar a los vendedores y proveedores de servicios a tiempo y recaudar fondos para financiar iniciativas a corto plazo y a largo plazo.

La dirección financiera de un negocio exige perspicacia operativa, destreza empresarial, habilidades conceptuales y financieras.

Ante ello, todo administrador financiero debe ser capaz de analizar e identificar las diversas situaciones que le pueden generar más ingresos. En términos generales, los fundamentos de gestión financiera ocupan la contabilidad, informes financieros, análisis de inversiones, gestión de tesorería y administración de riesgos; todo con el único propósito de generar rendimientos satisfactorios.

Con la compra de valores negociables, una empresa toma medidas perspicaces para apuntalar su balance y facilitar su camino hacia la estabilidad financiera, aún ante los riesgos que una inversión especulativa representa; para ello, la dirección financiera debe saber administrar el riesgo o apostar por inversiones bajo riesgo.

Además de la generación de caja, que debe ser el norte principal, la empresa puede comprar instrumentos de inversión para cubrir su exposición a un determinado sector o grupo de productos.

Por ejemplo, una aerolínea con sede en Nueva York pueden comprar acciones de empresas petroleras o petróleo como forma de “commodity” para cubrir el riesgo de los precios de las materias primas en el largo plazo, como de 12 ó 24 meses. De esta manera, la empresa puede ganar dinero por la reventa de los futuros a valores más altos, así como evitar resultados de explotación negativos a futuro, si los valores de las materias primas aumentan en el futuro.

Aparte de la gestión financiera, la compra de valores negociables tiene otro efecto positivo sobre la productividad del mercado y de la industria en particular.

Y es que mientras más empresas invierten en valores negociables, se propicia la liquidez en los mercados financieros, manteniéndolos vibrantes; detrás de toda oferta pública de acciones, generalmente hay un proyecto de investigación o desarrollo, lanzamiento de nuevos productos o reindustrialización que estimula el empleo y el consumo.

Cuando una compañía compra acciones u obligaciones de otra, permite a la empresa emisora la búsqueda de dinero para financiar sus operaciones. Esto, a su vez, aumenta las métricas de productividad nacional, como el Producto Interno Bruto (PIB) y Producto Nacional Bruto (PNB).

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