¿Cuál es la diferencia entre fondos de crecimiento y fondos de valor (y por qué debería importarte)?

Escrito por Eliana Gaon ; última actualización: May 05, 2018

Cuando comienzas a buscar por primera vez fondos de inversión mutua para comprar para tu Cuenta Individual de Retiro (IRA, por sus siglas en inglés) o para otra cuenta de inversión, descubres rápidamente que el número y la variedad de fondos existentes pueden llegar a ser bastante desconcertantes. Pero indagando un poco más en el tema, verás que la mayoría pueden clasificarse como fondos de crecimiento o de valor. Cuando buscas un fondo apropiado para tu inversión, entender la diferencia entre estos dos tipos es muy importante.

Primero, veamos un poco de información de trasfondo

Antes de profundizar sobre la diferencia entre estos dos tipos de fondos, necesitarás un poco de información básica. Cuando compras un fondo de inversión mutua (o un ETF, que funciona de la misma manera que un fondo de inversión mutua), estás comprando una gran canasta de acciones individuales preseleccionadas por un administrador de fondos de inversión mutua.

Por ejemplo, cuando compras Fidelity New Millennium Fund (FMLIX), compras una cesta de 173 acciones diferentes en 10 categorías empresariales diferentes, tales como finanzas, salud, energía y servicios de telecomunicaciones. La idea subyacente en la selección es reducir el riesgo de una caída brusca en cualquier acción con una cartera de muchas acciones diferentes en varias categorías. Esta es una estrategia estándar para todos excepto para los fondos mutuos más especializados, y cumple con la meta de una de las estrategias de inversión más importantes, la diversificación.

Lo contrario a la diversificación es la concentración. Si hubieras comprado sólo una única acción para toda tu cartera de inversión, por ejemplo, de Boeing, habrías concentrado todos tus fondos de inversión en un solo campo, el aeroespacial, y dentro de ese campo, en una sola empresa. Boeing ha sido una empresa fiable y rentable durante muchas décadas, pero la compra de acciones para tu cartera completa es no invertir en diversidad. Si por alguna razón, aunque poco probable, Boeing tuviera dificultades financieras, perderías una parte importante de tu inversión.

Una forma de lograr la diversificación consistiría en comprar un montón de acciones diferentes en una variedad de áreas: salud, comercio minorista, finanzas, tecnología de la información y más. Pero a menos que tengas mucho dinero, esa no es una manera particularmente eficiente de hacerlo porque probablemente te quedarías sin dinero antes de poder comprar tantas acciones individuales como lo requiera la diversificación real. Incluso si pudieras llegar a comprar una acción en cada una de las 100 compañías, pagarías un honorario separado de la transacción de corretaje en cada una de ellas, lo que definitivamente sumaría más gasto.

En vez de ello, compras un fondo de inversión mutua, donde el gerente del fondo hizo por ti el trabajo de diversificación. La idea central de un fondo de inversión mutua, en el que Boeing, por ejemplo, podría ser sólo el 2% o el 3% de las participaciones del fondo, es que si bien es cierto, las compañías fracasan, también es cierto que la mayoría de las compañías no lo hacen, y si tu inversión incluye a muchas compañías en diferentes áreas de inversión, será poco probable que todas ellas fracasen juntas.

Otras estrategias de fondos mutuos

El administrador del fondo New Millennium Fund es John Ruth, quien trabaja para Fidelity, una enorme empresa de gestión financiera con casi dos billones de dólares en acciones bajo su gestión.

Las estrategias subyacentes de Ruth para comprar las 173 acciones del fondo New Millennium son algunos criterios importantes. Una (como se señaló anteriormente) es la compra de acciones en muchas áreas empresariales diferentes. Otra es la compra de acciones según el tamaño de la empresa.

El fondo New Millennium está clasificado como un "Fondo de Crecimiento de Gran Capitalización", lo que significa que en lo que respecta al tamaño de la capitalización (o su como su abreviatura lo indica, Cap), Ruth tiende a comprar grandes compañías, aunque no exclusivamente. Como lo explica Ruth, su estrategia es considerar "otros factores, que pueden llevar a realizar a inversiones en pequeñas y medianas empresas". Aún así, debido a que el fondo compra principalmente grandes empresas, se clasifica como un Fondo de Gran Capitalización, o expresándolo en lenguaje cotidiano, es un fondo que compra principalmente empresas que valen mucho dinero, por definición valen US$10 mil millones o más.

¿Qué significa "crecimiento"?

Como gerente de un fondo de crecimiento, la tarea de Ruth es identificar las compañías que él cree que superarán al mercado. Cuando el prospecto (una especie de publicidad de venta explicativa) de un fondo de crecimiento explica que "busca la apreciación del capital", eso es lo que significa realmente. Mientras que la hipótesis subyacente del mercado bursátil es que a largo plazo el valor del mercado en sí mismo aumentará, se espera que un fondo de crecimiento crezca en valor aún más rápido para "superar al mercado".

Esta necesidad de obtener mejores resultados también explica por qué (aunque el Fidelity New Millennium está diseñado para ser un Fondo de Crecimiento) Ruth a veces invierte en compañías más pequeñas. Las empresas pequeñas mejor gestionadas (pequeños capitales) generalmente suben más rápido en la escala que las empresas grandes gestionadas eficientemente, a pesar de que en general las pequeñas empresas fracasan más a menudo. Allí es donde entran en juego las habilidades de un administrador de fondos de inversión. Si puede identificar a las empresas más pequeñas que están destinadas a crecer más rápido que el mercado (y, por supuesto, que no están destinadas a fracasar), entonces habrá "superado al mercado". Y esa es la definición de un fondo de crecimiento: un fondo con una cartera de acciones que son mejores que el promedio del mercado.

Fondos indexados

Aunque los corredores de bolsa frecuentemente anuncian que con sus habilidades superiores de investigación y con su experiencia en la selección de valores pueden proveer a un inversionista una cartera de acciones que supere el rendimiento del mercado, la idea de que cualquiera pueda superar el rendimiento del mercado a largo plazo no es un concepto económico acordado. De hecho, muchos estudios académicos de vasta investigación han concluido que a largo plazo la probabilidad de que una cartera le gane al mercado ¡no es más que casualidad!

Aunque no todos los economistas están de acuerdo con esta conclusión, un número creciente de ellos sí lo están. Por lo tanto, si no puedes vencer al mercado comprando una cartera de acciones de rendimiento superior —lo cual es la premisa subyacente de un fondo bursátil de crecimiento—, ¿qué puedes hacer?

Una cosa que puedes hacer es renunciar por completo a la noción de ganarle al mercado. En su lugar, compra fondos indexados —fondos que tratan de igualar lo más estrechamente posible a las tenencias de algún segmento grande de mercado— como el S&P 500, o incluso todo el mercado, los llamados fondos indexados totales de mercado, como el Vanguard Total Stock Total Market Fund (VTSMX).

Este es el extremo teórico de la diversificación y reduce tu riesgo aún más que otros fondos mutuos, porque durante más de 100 años la rentabilidad media anual en el mercado bursátil ha superado el nueve por ciento. Entonces, abandonando el intento de vencer al mercado, participas casi con certidumbre de ese nueve por ciento de rendimiento medio anual del mercado a largo plazo.

Fondos de valor

Hay otra manera de armar una cartera de acciones, que es el concepto subyacente de los fondos de valor. Un fondo de valor es un fondo mutuo con una cartera de acciones infravaloradas por el mercado; son los patitos feos de las finanzas. El inversionista de valores más conocido del mundo es Warren Buffett, quien se ha convertido en multimillonario comprando acciones en compañías en las que el mundo de la inversión había categorizado como inferiores.

El mentor de Buffett en la inversión de valores es Benjamin Graham, quien formó estos siete principios de la inversión de valores:

  1. Compra acciones con calificaciones decentes, no grandes calificaciones: las acciones B+ del mundo de las inversiones. Son las acciones de compañías fundamentalmente sólidas con planes de negocios que no entusiasman a nadie.
  2. Entre estas compañías poco emocionantes, busca las que no tienen mucha deuda:  una relación entre el coeficiente de solvencia y la deuda de no más de 1,10.
  3. Busca empresas con un coeficiente de solvencia de 1,5 o mejor;  el mismo es la relación entre el total de activos de una empresa y el total de pasivos corrientes (o deudas), y es un buen indicador de la capacidad de una empresa para sobrevivir a una crisis económica.
  4. Sólo compra acciones de compañías que hayan tenido ganancias cada año durante los últimos cinco años de operación. La consistencia no es emocionante, pero es una característica esencial de las empresas exitosas.
  5. Compra acciones de compañías con una baja relación entre el precio de las acciones y las ganancias anuales; preferiblemente 9,0 o mejor. Estas compañías ofrecen más valor por el dinero.
  6. Busca acciones que se vendan por menos del valor contable. El ratio precio/valor contable es igual a la cotización actual de la acción con respecto al valor contable. El valor contable es el valor de los activos totales de la empresa menos sus activos intangibles (tales como la buena voluntad y las patentes).
  7. Compra compañías con un registro consistente de pagos de dividendos a los accionistas. Otra forma de valorar la consistencia y reconocer su importancia para la supervivencia económica.

Estas siete características de una acción de valor son de naturaleza técnica y no es necesario entenderlas completamente para comprar fondos mutuos con carteras conformes a estos principios. Ese es el trabajo del administrador de fondos. Es suficiente saber que:

  • el mercado bursátil no es completamente racional y los precios de las acciones están determinados tanto por el sentimiento del inversor como por valoraciones objetivas del valor: existen gangas.
  • Utilizando estos siete criterios, un gestor de fondos experimentado puede desenterrar estos títulos infravalorados para construir su cartera de fondos de valor.

¿Qué es mejor: crecimiento o valor?

Esto parece como si pudiera ser una de esas preguntas sin respuesta, pero muchas investigaciones económicas recientes apuntan a estos resultados interesantes:

  • Las acciones de rendimiento superior más espectaculares, como se podría suponer, son todas las acciones de crecimiento —Apple, por ejemplo—,   pero son valores atípicos.
  • En general, los fondos de valor tienden a superar el rendimiento de los fondos de crecimiento, excepto en una parte particular del ciclo bursátil.
  • Al principio de una recuperación bursátil —el período que le sigue a un mercado en baja—, los fondos de crecimiento superan a los fondos de valor, especialmente en los dos primeros años de un período de recuperación.
  • En los mercados en baja, los fondos de ccrecimiento generalmente tienen un rendimiento inferior al de los fondos de valor por un margen significativo.

Este artículo fue realizado con la ayuda de sapling.com

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